José Blanco se define a sí mismo como polipoeta y una persona inconstante. Le gusta probar diferentes cosas e ir cambiando de registro. Su trayectoria ha sido una búsqueda constante de precisión en la poesía, la música y la imagen. Pero sobre todo lo demás, se trata de encontrar la felicidad. Actualmente está presentando su obra “Un lenguaje total” en la que ha conseguido fusionar con armonía la poesía y la música. Junto con Marian Palacios, Ricardo Fernández, Markel Elorza y Javier Serna es responsable de este espectáculo al que se podrá asistir este próximo sábado a las 21:30 en la sala 2 del Teatro de Barakaldo.
Nació en Barakaldo en 1965. Perdió el respeto a la lengua tras su contacto con la Filología. Sus primero textos impresos surgieron cuando tenía 20 años durante su paso por el Taller Literario La Galleta del Norte donde participó en la gestación y realización de obras, publicaciones, recitales y exposiciones de inspiración colectiva entre los años 1988 y 1996. Sus primeros libros han sido distinguidos con sendos premios: el XIII Premio Internacional de Poesía ’Arcipreste de Hita’ y el X Premio Nacional de Poesía ‘Mariano Roldán’. Además ha sido coordinador de la revista ‘Metamorfosis’.
José asiste puntual a su cita un frío domingo a las siete de la tarde en Pabellón 6. Entra por la puerta con una chaqueta gris luciendo melena y con una sonrisa en su cara. El ambiente tiene una temperatura agradable que contrasta con la del exterior. Se escucha en los altavoces “When It Comes My Turn” de David Myles mejorando la velada. La estancia es recorrida por un suave aroma a café que proviene de la cafetera. Se acerca al equipo de @kubilha, se presenta y da comienzo un entretenido diálogo.
Recuerda tus primeros pasos. ¿Encontraste tú a la poesía o ella a ti?
La poesía me encontró a mi. Es en ese momento de la adolescencia donde todos los sentimientos están a flor de piel y es muy fácil que alguien empiece a escribir y dar sus primeros pasos. Aunque luego se lo guarde en un cajón para siempre. Era algo que me estimulaba. Son palabras de consuelo, de la adolescencia, de momentos de sentimientos y sensaciones exacerbados. En esos momentos la palabra entra como un bálsamo.
¿Influencias?
Yo leía a poetas como Blas de Otero y era capaz de entender ese lenguaje. Empiezas a escribir tratando de imitar lo que consigue identificarte. Algo que te parezca brillante. Luego vas creciendo, sigues leyendo y sigues encontrando diferentes modos de expresión y las exploras.
¿En qué momento se produjo el punto de inflexión en que decidiste dedicarte en serio a la poesía?
Fue con 20 o 22 años. Empecé a escribir con voluntad de estilo. En aquella época pase a formar parte de un colectivo en Barakaldo, la Galleta del Norte. A raíz de los trabajos en los que participé en el taller pude jugar con procedimientos y recursos diferentes y ponerlos en práctica. Empecé a intentar hacer mis cosas a mi manera. Aquél momento fue un punto de inflexión. Decidí dedicarme profesionalmente a esto.
¿Cómo definiría el proceso de composición de uno de tus escritos?
Primero es la captación de la poesía. Ella me encuentra a mí. Luego la entrada al taller literario donde la escritura se convierte en otra cosa, algo con lo que yo quiero mostrarme. Y desde aquel momento bajo esa premisa hasta el día de hoy. La poesía no se debe forzar porque si eso ocurre es contraproducente. La poesía es un flechado que te llega, que después vas madurando y basta con encontrar la forma de decirlo.
¿Qué supone para ti haber recibido varios premios que han reconocido tu trabajo?
Es algo muy gratificante. De alguna forma cuando uno escribe va dando palos de ciego y es difícil calibrar por dónde va tu trabajo. El mejor momento para presentarse a los premios es cuando eres más joven para intentar calibrar que es lo que haces. Averiguar si tiene alguna repercusión y en mi caso resulto que si. Yo tenía 25 años y algo dentro de mi me incitó a seguir con mas ganas escribiendo. Me sonó la flauta. Soy muy consciente de que cualquier otro jurado o cualquier otro momento ese mismo trabajo cotejado con otros contrincantes igual no hubiera disfrutado de la misma aceptación. Ocurrió porque aquel era el momento.
¿Se puede vivir de la poesía con la que está cayendo?
Voy a ser valiente y diré que yo vivo de la poesía. No como de ella pero me mantiene vivo. Este es un arte minoritario dentro de la literatura. Hablamos de un campo que no está dentro de los estandartes comerciales ni de las campañas de marketing. La poesía es el hermano pobre de la literatura. A mi me gusta que sea así porque creo que la mantiene a salvo y la mantiene más pura.Se mantiene auténtico. Yo tengo un trabajo normal.
Te defines como polipoéta. ¿Qué significa?
De la misma forma que trabajo la palabra también lo hago con la imagen y la música. Utilizo diferentes procedimientos a la hora de transmitir el poema. Es sobre todo un concepto escénico. Usar medios tecnológicos, audiovisuales, musicales, el performance o la interpretación. Realizar por ejemplo poemas digitales.
El objeto del poema. José Blanco
Haces poemas digitales ¿Es más complejo plasmar en imagen que en palabras una poesía?
Es muy diferente. Son poemas visuales. Es un gran desconocido en este país a pesar de que se ha trabajado desde las vanguardias históricas en la generación del 27. Juan Larrea, poeta bilbaíno amigo de Gerardo Diego, ya la trabajaba. Simplemente son dos lenguajes distintos. La podemos llamar visual porque muchas veces usan procedimientos retóricos propios de la poesía como metáforas o metonimias. Lo importante es que se tienen que captar en un vistazo. El verso requiere interiorizarse un poquito más. El medio es el lenguaje y el lenguaje es la madre del pensamiento y necesita otro proceso para entender el mensaje. Las imágenes o te saltan o no. No tienes que profundizar tanto. A mi particularmente me gusta mucho trabajar con el colaje. Me gusta decir que soy ambidiestro con el tema de la poesía al trabajar la imagen y la palabra.
¿Cómo es José Blanco en su obra?
La verdad es que es difícil contestar a esa pregunta. Todo el trabajo que yo he hecho hace que me vea como dentro de una burbuja. No quiere decir que las cosas que pasan no me afecten en la que no veo la realidad. Soy consciente de lo que pasa en el día a día y suelo escribir sobre ello. Algunos de los poemas que escogí para mi obra del otro día los escogí porque a pesar de estar escritos desde hace tiempo, hablaban de cosas similares como por ejemplo al reciente suicidio de Amaia. No vivo en otro planeta, vivo aquí pero a la hora de trabajar siento que me pierdo dentro de mi mismo.
¿Algo importante en tu vida?
La literatura. Muchas veces las cosas que escribo parten de lo que voy leyendo. La considero una especie de diálogo prolongado con otros autores. Todos los que escribimos, lo hacemos por lo que hemos leído. Todo autor tiene su propio autor. Muchas veces se producen reflexiones que has encontrado en otros libros. De alguna forma dialogas con ese autor. Cuando leo es cuando más atento estoy el momento creativo. El resto puede ocurrirte en cualquier momento.
Diana, de josé Blanco
¿Recuerdas la primera poesía que se público firmada por ti?
Sí. Se publicó en una revista de la Galleta del Norte en 1989. Fueron una media docena de poemas aproximadamente. Estos no aparecen en ninguno de mis libros pero es lo que yo era capaz de escribir entonces y no los enseñaría ahora. Fueron parte de mi aprendizaje. Me lleno de orgullo e ilusión. Ver por primera vez algo mio impreso fue muy especial. Fue estimulante.
Habla sobre tu paso como coordinador en ‘Metamorfosis’.
Cuando empecé a trabajar el tema visual a finales de los ochenta y principios de los noventa, descubrí el mundo del Meilart, trabajos casi clandestinos que se intercambiaban los autores haciendo trabajos colectivos a través del correo postal. Me pareció un procedimiento bonito que se cargaba la concepción actual del arte que tenemos puramente mercantil al librarse de galerías, intermediarios, subastas y usar el arte para cambiarlo. La revista ‘Metamorfosis’ nació con esta filosofía del Meilart. Yo hacía una convocatoria con un tema x y con unas características para un número concreto de ejemplares. La revista constaba de uno números y se devolvía a los colaboradores su trabajo una vez impresos el ella. La idea era que fuera cambiando de formatos.
Poema digital por José Blanco
¿Cómo ves la cultura en Bilbao en estos tiempos de crisis?
Últimamente a parte de saber de la existencia de la semana de la poesía y que haya ahora mismo un impulso fascinante con las noche poéticas pues es algo que me gusta muchísimo. Han empezado ahora su tercera temporada y lo veo como algo esperanzador. Que se mueva la poesía por diferentes zonas y barrios de Bilbao con un público que seguramente será fijo pero con el aliciente de que al hacerlo en lugares distintos siempre puede aparecer gente nueva y se enganche. Hablamos de un movimiento de base, de la cultura real, la que se hace sin dinero, se quiere hacer. Esto me parece lo más valioso. Este verano también se celebro una festival de poesía con grandes nombres internacionales en el que yo participé. No obstante, esta fue una excepción. Fue la conmemoración del 75 aniversario del bombardeo de Gernika. En la instituciones no están muy preocupados de lo que se hace desde aquí, desde la base. Les resulta mucho más fácil traer a los grandes nombres del estado o internacionales y deberían invertir ese esfuerzo en lo que tenemos alrededor.Caldo de cultivo bueno tenemos.
¿Algún ámbito artístico que te gustaría trabajar y no hayas tenido la oportunidad?
Si el mundo del teatro y de la escena pero no para trabajarlo yo. Lo disfruto muchísimo cuando lo veo. De hecho he colaborado con Ramón Barea, Lazkano y otros. Hice algún que otro trabajillo en la Galleta del Norte. Me resulto muy curioso, es el que menos he tocadopero me ha parecido siempre muy atractivo.
¿Cuál es el mejor poema que has leído?
El mejor que he leído o que al menos he recordado durante muchísimos años era un poema de Aníbal Núñez. Estaba en su libro “Clave de los tres reinos”. No tenía título pero era sobre la felicidad, era muy positivo, algo que suelo echar en falta en las lecturas. Muchas veces parece que la poesía debe tener una carga determinada y cuando me encontré con estos textos me resultaron súper interesantes. Hablaban de la alegría de vivir: “¡Cómo ha venido esta mañana / la luz! Menudo alarde: las montañas… / las hay azules, verdes, trasparentes / (¡pero qué trasparencia!) / ¿De dónde habrá salido esta imposible / nitidez de horizontes y de frisos [...]“. Aníbal Núñez, Claves de los tres reinos.
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