Son malos tiempos. Una crisis con pocos precedentes inunda las vidas de la gente en todas partes. Al leer el periódico, páginas en internet, radios o al encender la tele parece que solo hay malas noticias. Pero incluso en estos tiempos ocurren cosas positivas. Existe gente emprendedora que se arriesga y apuesta por proyectos prometedores. Es el caso de La Fábrica de Magos. Se trata de la primera escuela de magia de Euskadi. Esta mañana ha sido el encendido del árbol en el Hospital de Cruces y los magos de esta escuela han participado en el evento alegrando la mañana a las gentes del centro. Asier Moro era uno de ellos y ha decidido compartir con Kubilha (@kubilha) unas pinceladas de si mismo y de su profesión. Mago desde que tiene uso de razón, intusiasta y perfeccionista. ¿Su reto? Divertir a la gente haciendo lo que mas le gusta: La magia.
¿Cómo empezaste en el mundo de la magia?
Mi padre es mago. En casa siempre había magia. Pero mejor llamémoslo ilusión. En el entorno de mi familia era normal, incluso había payasos y malabarista. Me viene de familia el tema.
¿El primer recuerdo relacionado con este mundo de fantasía?
Cuando eres crio todo te resulta mágico. A todo el mundo nos han sacado algo de la oreja y ha parecido que nos habían descubierto el mundo. En mi caso es como si tu padre es panadero y tienes que recordar cuando fue la primera vez que viste el pan.
¿Tienes alguna anécdota que recuerdes de tu infancia?
Pues en casa siempre me recuerdan que hacía desaparecer las pinzas de la ropa. Me las metía por la camiseta y decía que habían desaparecido.
¿Cómo aprendiste tus trucos?
Mi padre no quería que me convirtiera en mago. Por lo típico de que si el lo era yo no tenía porque serlo. Pero en el fondo si que le hacia ilusión. El me dejaba libros. En vez de enseñarme el me decía que si quería aprender que los leyera. Que aprendiera por mi cuenta. Al final se trataba de una idea: Responsabilizar a cada uno de lo que quiere aprender. Ironias del destino mi padre es uno de mis socios en la escuela de magi.
Llevas con el gusanillo desde que eras un niño. ¿Cuándo empezaste a tomártelo en serio?
Creo recordar que con 15 años. Al principio empiezas a actuar para amigos y familia, lo típico. No recuerdo concretamente ni el lugar y en donde. Ahí algo de lo que si estoy seguro. Fue gratuita, no olí ni un duro. La primera en la que cobré fue en la Casa de Cultura de Retuerto.
¿Qué recuerdo tienes de aquella experiencia?
Buffff. Estaba muy nervioso. Había 400 personas. Fue un poco desastrosa la verdad. No tenía tablas. Salí delante de toda esa gente y pensé: ¿Os tengo que entretener una hora?. Hablando en plata, me cague de miedo. Nisiquiera llegas a disfrutar el primer aplauso por los nervios. Cuando actúas gratis es distinto, tienes menos presión supongo. Yo además soy muy perfeccionista. Si alguien te paga por un servicio lo tienes que hacer bien, no valen medias tintas.
¿Recuerdas los trucos que hiciste?
Algunos los sigo haciendo ahora. Solía hacer uno de una carta que salía una naranja. Un juego de un papel que se rompe y sale luego entero por ejemplo. Hacía cosillas fáciles.
Tu escuela es la primera de magia de Euskadi. ¿Cómo surgió la idea?
Antes organizábamos muchos festivales y traíamos a magos de todos los rincones. Tal y como están las cosas aquello acabó. Vimos que disponíamos de tiempo y decidimos montar una escuela. Era el típico momento en el que todo el mundo se decía que el momento era el peor para crear algo. Nosotros lo hicimos y la verdad es que está teniendo bastante éxito. Viene mucha gente. Pensabamos en un principio que tendríamos uno o dos grupos y actualmente tenemos siete.
¿Cómo es el proceso con el que empiezan los alumnos?
Primero hacemos un taller de hora y media para que el cliente vea si le gusta o no. Si te gustas tienes la opción de apuntarte al curso que es un día a la semana durante todo el año. Este año empezamos con el primer grupo en Agosto y les gustó tanto que no nos dejaron coger vacaciones. La gente se engancha.
¿Cuál es el mago que más te gusta?
Yo ídolos no tengo pero si que hay magos que indiscutiblemente son referencia. Por ejemplo, José Tamariz es un referente para todos los magos en España y a nivel internacional. Influencias tengo de muchas gente. Lo bonito de esto es que puedes aprender de cualquiera. Algo que hacemos en la escuela es que al enseñar los secretos nunca enseño la forma en que yo los hago. Prefiero contar la historia que envuelve a la ilusión porque sino lo harás igual que yo. Cada uno se tiene que montar su estilo. Es como un libro de Sheackspheare. ¿Habría sido igual la historia de Hamlet si la hubiese escrito otro?
¿Qué es más importante el método o la ilusión?
El método es el 20%. La forma en que lo utilizas y lo escenificas es todo. El objetivo es el entretenimiento y la diversión. No hay que obsesionarse con la técnica. Cuando vas a ver una película no estás todo el rato pendiente de los planos, estás viendo la película. Con la magia es igual.
¿Qué es lo que más te gusta cuando das un espectáculo?
El final. El momento en que la gente se acerca y te dice que no se acuerda de ningún truco concreto pero que se lo ha pasado genial. Esa es la sensación más gratificante. Eso si que prevalece en el recuerdo. Da igual que los trucos los hagas con cuerdas, cartas o palos. La gente se tiene que divertir.
¿Cómo ves el gremio del espectáculo en Bilbao?
Hay gente muy buena. Magos, malabaristas y gente del circo en general. El problema es que no se le apoya. No hay prácticamente ayudas. Nosotros cuando montamos la escuela decidimos no depender de nadie. Si empiezas a depender de historias institucionales cuando algo falla te vas a pique. Igual ganamos menos pero todo depende de nosotros.
¿Cuál es el truco que mas te ha costado controlar?
Al principio uno aprendes algo y quieres convertirte en el mejor haciéndolo. Me está pasando ahora en un curso de malabares que estoy haciendo. Igual quieres tirar 20 bolas al aire, pero igual es mejor tirar 3 y hacerlo muy bien. En la magia pasa lo mismo. Aprendes las técnicas más difíciles y cometes el error de estar más pendiente de hacerlo bien que de transmitir. Al final lo más simple es lo más bonito.
¿Alguna anécdota curiosa en una de tus actuaciones?
Algún error que otro. No pasa a menudo pero si que hay ocasiones en que un truco no sale como debería. Lo bueno es que como la gente no sabe lo que debería pasar aunque ocurra algo diferente piensan que es parte de la actuación. Lo importante es que no se te note.
¿Qué cualidades debe reunir un buen mago?
Para ser buen mago lo primero es disfrutar con la magia. Si no te gusta olvidate porque así no conseguirás transmitir nada. Tiene que tener pasión. Nosotros en la escuala hacemos clases intensivas a profesores. No para que aprendan trucos sino para que hagan uso de una habilidad a la hora de impartir sus clases. Enseñar las cosas de forma original. También lo hacemos para pediatras. Imaginad que un niño al ir al médico lo asocie a un entretenimiento.
¿Para quién te gusta más actuar?
Me gusta actuar para todo el mundo pero especialmente para los abuelos. Gente que ha vidio más que nadie, que ha visto de todo en su vida y vivido todo tipo de experiencias y el hecho de poder sorprenderles y ver como se les ilumina la cara es precioso.
¿Un mensaje para aquella gente que quiera embarcarse en nuevos proyectos?
Toda la gente dice que es el peor momento para empezar algo pero es el mejor. Hay que tirar para adelante con nuevas ideas. Es el mejor momento para hacer lo que a uno le gusta. Los mejores proyectos muchas veces han surgido en la peores crisis.
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