Ciencia — 07 enero 2013

Nunca sabe a qué responder si se le pregunta por su profesión. Pero entre otras cosas, Mauricio José Schwarz es periodista, escritor y fotógrafo. Lleva más de treinta años dedicado a la divulgación científica, y ha trabajado para diversos medios y universidades. Toda su vida ha defendido la educación como la clave para la justicia, la libertad y para garantizar un futuro habitable, tolerante y plural. Kubilha pudo hacerle unas preguntas tras la charla sobre el Fin del Mundo impartida en la biblioteca Bidebarrieta y habló sobre la cultura científica y su estado en la sociedad.

Mauricio José Schwarz en una foto de archivo.

Mauricio José Schwarz en una mesa redonda. / Wicho (CC).

-¿Cuál es el mayor reto de la divulgación científica?

Lo más importante es llegar a los jóvenes. Es un reto porque es muy difícil. No se puede divulgar ciencia a ciertas personas que ya tienen un esquema de creencias anidado. Además, los medios de comunicación no están facilitando la labor como tampoco facilita la tarea el sistema educativo. Los mecanismos para una buena divulgación científica son muy difíciles, pero los jóvenes son los únicos para los que vale la pena hacer divulgación. Para que aprendan a cuestionar la realidad desde el principio.

-¿Existe entre los altos poderes intención de que los jóvenes no desarrollen un pensamiento crítico?

No. No creo que haya una especie de conspiración o complot. Creo que hay una inercia natural para tener alumnos que sean obedientes, que sepan responder a las preguntas como queremos que nos las respondan y que tampoco hagan demasiadas preguntas porque molestan. Es una inercia que tiene el sistema educativo mundial en general (con pocas excepciones) y que no promueve el pensamiento crítico. Estamos muy dedicados a enseñar a los niños qué pensar y no cómo pensar. Lo más increíble de todo esto es que los españoles que salieron exiliados por la República fueron a América a fundar escuelas donde -a la gente como yo- nos enseñaron cómo pensar.

-¿La clave es, en primera instancia, saber qué preguntar más que la propia respuesta?

Sobre todo, como se sabe que se sabe. Cuales son los mecanismos que nos permiten estar seguros de que el agua al nivel del mar hierve a 100ºc. Hay una serie de mecanismos que nos permiten saber que eso es cierto y que otras cosas no lo son o son muy dudosas. Y es ese camino, por el cual accedemos al conocimiento el que hoy en día todavía está opacado por la escolástica. La revolución científica no ocurre todavía en nuestras aulas y esto es una desgracia.

-¿La élite del poder se encarga de que no se tenga la educación suficiente para desarrollar un pensamiento crítico?

No. Dicho así parece que creo en las conspiración y no lo hago, creo en las inercias. Las élites del poder no van a cambiar el mundo porque están muy bien. Voy a compartir una frase anarquista, no soy anarquista pero es una frase interesante: “Todo cambio tiene que venir desde abajo”. A lo largo de la historia los ciudadanos de a pie hemos ido ganando soberanía. Es decir, antes no nos desahuciaban, antes nos volvíamos esclavos si teníamos deudas y no las pagábamos, esto era la ley en Roma. Del Imperio al pensamiento ilustrado y de ahí a la república burguesa hubo un avance de los de abajo. Hemos ganado y alcanzado derechos en Sanidad y Educación que tenemos que defender, pero que los hemos logrado forzando los cambios desde abajo, desde el sindicato: desde la movilización popular inteligente y razonada.

- La siguiente frase es suya:”La medicina natural para los pobres y la cirugía científica para los ricos”. ¿Es este el camino hacia dónde vamos?

Sí. El primer problema está en la filosofía postmoderna. Esta nos plantea que todas las realidades son constructo y, por lo tanto, el discurso de las medicinas alternativas es tan válido como el discurso de la medicina científica. Aquí hay una trampa del neoliberalismo, muy clara. Éste justifica las diferencias sociales con el discurso de aproximación a la realidad. Esto también ocurrió en Cuba de manera muy alarmante en 1992: el Comité Central del Partido Comunista declaró que la medicina alternativa y complementaria era científica porque así lo decidió Raúl Castro. Ahora en los hospitales cubanos se hace homeopatía y acupuntura y los grandes centros sanitarios, como el de Hermanos Amejeiras, se dedican a los ricos que pueden ir desde Europa a pagarse sus estancias y atenciones en Cuba. Es una tendencia bastante normal en algunas zonas de Occidente. En la India está pasando exactamente al revés. Allí está creciendo la medicina científica porque es barata y accesible. La gente va al chamán, pero también al médico.

-¿Debería existir una regulación más implacable ante este tipo de prácticas no científicas?

No lo sé. Es un problema delicado. La gente tiene derecho a suicidarse, vale. Lo que sí que debería legislarse es el acceso a la información. Obligar a estas personas a informar a la gente de qué es a lo que están optando. Si alguien quiere optar por la homeopatía sabiendo que no tiene bases, que contraviene a todos los conocimientos científicos que hay y optar por la homeopatía, es completamente libre de hacerlo. El problema es que quienes están haciendo estas elecciones no las hacen libremente. Están sometidas a una campaña de desinformación en las cuales no solo se les dice que ésto funciona sino que además la medicina científica no funciona porque algunas personas la utilizan incorrectamente.

-¿Entonces que se debería hacer?

Se debería legislar la información. Porque afirmar que se puede curar el cáncer es publicidad engañosa. La publicidad engañosa cuesta vidas y es homicidio en grado de tentativa. Así debería manejarlo nuestra legislación, afortunadamente nuestras legislaciones creen en estas cosas.

-¿Existe un analfabetismo funcional general en la sociedad?

Sí, y es también culpa de los medios de comunicación. Creo que hay una pereza natural del ser humano. Se premia el no esfuerzo, los sistemas educativos obligan o desafían, pero no estimulan el esfuerzo del aprendizaje. La conspiración de que los medios nos hacen pensar poco no es muy real. Los medios piensan igual que nosotros y son igual de perezosos. El progreso humano se ha logrado venciendo las inercias y éstas nos pertenecen a todos. Tenemos que asumirlo y decirlo: las inercias son algo que todos tenemos que romper. El analfabetismo funcional es muy cómodo y si nos permite vivir la vida así, tener un periodismo de segunda que venda publicidad, que no me cuestione mucho y además dirá lo que yo quiera lo vamos a aceptar.

-¿Cómo sobrevive una sociedad a un exceso de información como el que encontramos a día de hoy?

El problema aquí no es de cantidad, si no de calidad. El exceso de información no existe porque no podemos desbordarnos. El ser humano no está preparado para ello. Es uno de los cuentos más repetidos, pero equivocados. Tenemos una sobrecarga de información. Pero no es una máquina que se pueda sobrecargar. Tu eliges la información a la que accedes. El problema es que accedemos a una información de muy baja calidad y es necesario incrementarla. Esa es la responsabilidad número uno es del periodismo.

-¿El periodismo puede hacer frente a esa responsabilidad actualmente?

El periodismo ha caído en unos niveles verdaderamente lamentables y, aún así, creo que comparado con hace veinte años el pensamiento crítico ha hecho grandes avances. Creo que hoy se cuestionan cosas que hace dos décadas no se podían objetar y no me refiero a las medicinas alternativas. Hablo de los transgénicos y las campañas de Greenpeace en su contra. A las afirmaciones de una serie de cosas que han alcanzado un cierto prestigio y que antes eran intocables. Es por eso que no soy tan pesimista en esto.

-¿Podemos cambiar el mundo, entonces?

Sí, pero entendiendo que el mundo no se cambia con caceroladas, éstas avisan del cambio. En este sentido las élites del poder, que podemos ser cualquiera de nosotros, van a favorecer las inercias que les convienen y las que vamos a ejercer. La legislación somos los que estamos abajo, los que cuestionamos, los que luchamos y hemos ganado muchísimas cosas desde el inicio de la era cristiana hasta ahora. Decir que todo es una desgracia no es verdad. Tenemos que tenerlo dimensionado para ver dónde podemos llegar y porqué podemos seguir luchando por nuestros derechos.

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About Author

Olatz Cuadra

Periodista (institucional, de empresas y blablabla...). Nací en Amurrio y aquí sigo. Hice prácticas como SEO en Eitb.com y me enamoré de la profesión. En el camino logré dar vida al blog de ecología de esa casa. Sigo formándome y me quito el mono de periodismo escribiendo en euskara en aiaraldea.com y aquí. Escribí crónicas de equipos de 3ª, he moderado comentarios y otras cosas en la web de un gran medio.

(3) Readers Comments

  1. Me parece un personaje de lo más cansino. Supongo que será cosa de la inercia.

  2. Contrastado con la importancia del contenido el personaje será lo de menos. Es interesante el concepto del analfabetismo funcional autoaceptado en nombre de la comodidad. Buena entrevista

  3. Totalmente de acuerdo con Federico. Centrar la opinión sobre el sujeto en cuestión en lugar de en aquello que está contando es el recurso de los vagos. E independientemente de cómo sea o pueda ser el caracter del señor Schwarz, eso no ensombrece la veracidad de sus palabras y su análisis de nuestra sociedad.

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