- ¿Me lo puede repetir?
-
¿Desde el principio?
- Sí, por favor, y procure no omitir ningún detalle que considere importante.
-
Bueno, pues como ya les he contado tres veces, todo ocurrió el miércoles por la noche. Salí tarde de la oficina. Era un día especial y me fui a tomar una cerveza para celebrar que había cerrado una operación muy importante con la que, por cierto, había ganado mucho dinero. Me acerqué a un bar que está cerca de la oficina, el Mistyk. Resultó que esa noche se estaba celebrando algo llamado Noches Poéticas.
- ¿Y qué es eso exactamente?
-
Bueno, yo no soy muy aficionado a estas chorradas culturales. Pero al parecer, es un evento que se celebra en distintas fechas, en distintos bares donde unos ‘frikis’ de la poesía se juntan para recitar. Bueno, y también se celebra algún concierto. No sé mucho más…
- Vale, vale. Continúe entonces.
-
Pues, como le decía, me acerqué a tomar una cerveza y de paso me quedé para ver de qué iba todo eso. Fui a la barra a pedir. Recuerdo que en ese momento estaba actuando un cantautor llamado Marwan. Sonaba bastante bien. Cuando acabó salió a recitar otro tipo con una voz muy profunda. Se llama Julián Borao. Resulta que a éste le conocía yo de cuando vivía en París. Porque yo viví en Paris por negocios. No le veía desde entonces. Cuando terminó la actuación me acerqué a él y me reconoció a la primera. Nos acercamos a la barra y fue entonces cuando la conocí.
- ¿A la chica?
-
Si, efectivamente. Julián estaba bastante liado organizando el evento y me presentó a una chica llamada Mónika. Que a su vez me presentó a otra: Laura. Recuerdo que Mónika era una poetisa muy guapa. Bajita pero muy sexy.
- ¿Y Laura?
-
Ya les he dicho antes que de ella no consigo acordarme. Solo que no era muy atractiva. De todas maneras no había razón para fijarme en ellas. Ya le he dicho a su compañero que yo estoy felizmente casado y siempre le he sido fiel a mi esposa.
- Continúe, por favor.
-
Bueno, pues Mónika y Laura me invitaron a tomar una cerveza mientras veíamos la actuación. Me parece que en ese momento estaban en el escenario Gómez y Hank, que son dos humoristas surrealistas. Bueno, yo nunca he entendido el humor surrealista. Y creo que fue en ese momento.
- ¿El momento en el que le echaron algo en bebida?
-
Sí, sí. En ése mismo instante. Después de los humoristas me quedé bebiendo con Laura, mientras Mónika recitaba en el escenario algo que había escrito ella. Recuerdo que tenía una voz muy sensual, erótica. Y, yo… ¿Cómo decirlo? Yo, ya no estaba ahí. Estaba embobado, perdido, no era consciente de lo que ocurría.
- ¿Y qué ocurrió después?
-
Me da un poco de vergüenza, pero es que desde ese momento no recuerdo mucho más. Yo, ya no era “yo”. No sé qué me habían echado en la cerveza pero no podía controlarme. Estaba eufórico. Perdido. Nervioso. Aquello no era normal en mi. Me olvidé de mi mujer, de mis hijos. Seguí bebiendo y hablando con esa tal Laura. Solo recuerdo que por el escenario siguieron pasando otros poetas: un tal Ritxi Poo, Manu “el del Cajón”, Javier Bermúdez… Tengo la sensación de tener tatuados los nombres de los poetas en el cerebro y sus poemas mezclados con mi realidad.
- Bien, y entonces fue cuando…
-
Cuando esa mujer, Laura, me invitó a ir a su casa. Yo no quería, pero ese “algo” que me echaron en la cerveza me hizo aceptar.
- Y, entonces se fue a la casa de esa señorita, Laura, ¿verdad?
-
Sí. Lamentablemente, no recuerdo nada más hasta esta mañana. No sé lo que me ha podido hacer. Me he levantado sólo en la cama y he venido directamente a comisaría a poner la denuncia. Al llegar me he dado cuenta que había pasado un día entero en la cama. Ni siquiera he llamado a mi mujer para decirle que estoy bien.
- ¿Y usted quiere denunciar que anoche le han drogado para acostarse con usted?
-
Efectivamente.
- Bueno, reconozco que es una denuncia un poco extraña en un hombre pero hemos tenido varios de estos casos en mujeres.
En ese momento. El policía que anteriormente había tomado declaración al señor Martínez apareció en el despacho del inspector con un sobre en la mano. El inspector abrió el sobre y leyó los documentos que se encontraban dentro del mismo.
- Bien, aquí tenemos los resultados de su analítica. Según esto, existen trazas de consumo de alcohol pero no hay restos en su sangre de haber ingerido ningún tipo de droga.
-
Pero eso no es posible. De alguna manera esa gente me drogó.
- Tal vez usaron algún nuevo tipo de droga que se transmite por la poesía…
Miguel se quedó en silencio mientras observaba la sonrisa irónica del inspector. Sabía perfectamente que se lo había dicho en broma. Pero algo en aquel comentario le hizo recordar: la voz de Julián, el erotismo de los versos de Mónika y las rimas asonantes de los versos de Ritxi, las bromas de Hank, todos y cada uno de los artistas que le habían conquistado el alma…hasta desembocar en las caricias de Laura y el silencio tras el sexo salvaje que había tenido. En ese instante, volvió a sentir que se perdía en el infinito de su inconsciencia.
- ¿Señor Martínez? ¿Se encuentra usted bien? ¿Señor Martínez?
FIN
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